Oliguria y anuria en perros.

Oliguria y anuria en perros.

Oliguria y anuria en perros.
 

Oliguria es el término médico para una condición en la cual el cuerpo produce una cantidad anormalmente pequeña de orina, con una producción de orina a una tasa de menos de 0.25 mililitros por kilogramo por hora. Anuria es el término médico para una afección en la cual el cuerpo no produce esencialmente orina, con una producción de orina a una tasa de menos de 0.08 mililitros por kilogramo por hora.

 

La oliguria fisiológica ocurre cuando los riñones de un perro limitan la pérdida de agua renal para preservar el equilibrio de los líquidos y electrolitos del cuerpo. La oliguria patológica resulta de un deterioro grave de los tejidos renales, que puede ocurrir como resultado de una serie de factores. La anuria puede deberse a una enfermedad renal u obstrucción del flujo urinario.

 

Síntomas y tipos
 

En general, un síntoma clave de la oliguria o la anuria es la disminución de la cantidad de orina que se produce y excreta. Los síntomas adicionales varían según el tipo de oliguria o anuria presente. Los signos de oliguria fisiológica incluyen deshidratación, membrana mucosa pálida, pulso débil, pulso rápido o irregular y antecedentes de pérdida de líquidos (por vómitos excesivos o diarrea, por ejemplo). Los signos de oliguria patológica suelen incluir antecedentes de enfermedad renal progresiva con síntomas como falta de apetito y pérdida de peso. Los síntomas de anuria pueden observarse durante un examen físico, con signos reveladores, como infiltración de líquido en los tejidos que rodean el tracto urinario, y dolor en el abdomen al palpar.

 

Causas
 

Varias condiciones pueden ser responsables de diferentes tipos de oliguria y anuria. La oliguria fisiológica puede deberse a una hipoperfusión renal, causada por un bajo volumen o presión sanguínea, o hipertonicidad, un aumento de la presión de los líquidos en el cuerpo. La oliguria patológica generalmente se debe a insuficiencia renal aguda o enfermedad renal crónica. La anuria puede ser el resultado de una obstrucción completa en el tracto urinario, una ruptura en la vía de excreción urinaria o de insuficiencia renal grave.

 

Una serie de factores de riesgo pueden aumentar las probabilidades de desarrollar oliguria o anuria, incluida la deshidratación, la presión arterial baja, la enfermedad renal, la enfermedad hepática, los traumatismos, como los de un accidente automovilístico, la diabetes del azúcar y la falla múltiple de los órganos.

 

Diagnóstico
 

Los procedimientos de diagnóstico clave incluyen una uretrocistoscopia, que utiliza una herramienta de diagnóstico insertable para ver el interior del tracto urinario y la pared de la vejiga, y que puede proporcionar evidencia de obstrucción o rotura del tracto urinario. Las pruebas adicionales pueden incluir análisis de orina, un electrocardiógrafo (ECG), radiografías abdominales y ecografías para descartar o confirmar una obstrucción urinaria.