Hipofosfatemia en perros

Hipofosfatemia en perros

Hipofosfatemia en perros
 

En pacientes que están siendo tratados con insulina para la cetoacidosis diabética (una afección en la que el cuerpo quema ácidos grasos y produce cuerpos de cetona ácida en respuesta a la escasez de insulina) o están siendo alimentados con glucólisis (glucosa sintetizada) para el tratamiento de la inanición, un resultado rápido. La producción de trifosfato de adenosina (ATP, un nucleótido que transporta energía química dentro de las células) puede llevar a la reubicación del fósforo del suero sanguíneo a las células. La baja concentración resultante de fósforo que es causada por los cambios de fósforo del fluido extracelular (el líquido fuera de las células) en las células del cuerpo puede llevar a una absorción intestinal reducida de fósforo, o a una reabsorción de fósforo renal (riñón) reducida.

 

Si no se diagnostica, puede provocar hipofosfatemia extracelular aguda (un trastorno electrolítico).

 

Debido a que el fósforo es un componente importante del ATP, la concentración baja de fósforo en suero puede causar el agotamiento del ATP y afectar a las células con altas demandas de energía ATP, como los glóbulos rojos, las células musculares esqueléticas, las células musculares cardíacas y las células cerebrales. Un estado de hipofosfatemia también puede conducir a una reducción de los eritrocitos 2,3-DPG, lo que resulta en una disminución del suministro de oxígeno a los tejidos.

 

Los síntomas
 

Los síntomas generalmente son consistentes con la enfermedad primaria que es responsable de la hipofosfatemia, en lugar de cualquier enfermedad relacionada con la concentración de fosfato en sí.

 

Anemia hemolítica (degradación de los glóbulos rojos) secundaria a hipofosfatemia grave
Orina de color rojo u oscuro debido a la hemoglobinuria (la proteína hemoglobina se encuentra en concentraciones anormalmente altas en la orina) de la hemólisis (ruptura abierta de los glóbulos rojos)
Taquipnea (respiración anormalmente rápida), disnea (falta de aliento) y ansiedad secundaria a hipoxia (falta de oxígeno en el cuerpo)
Debilidad muscular
Depresión mental
Respiraciones rápidas y poco profundas debido a una función muscular respiratoria deficiente
 

Causas
 

Maldistribución: nutrición enteral (sonda en la nariz) o nutrición intravenosa total
Tratamiento de la diabetes mellitus.
Carga de carbohidratos con la administración de insulina.
Alcalosis respiratoria (que reduce la concentración de iones de hidrógeno en el plasma sanguíneo arterial)
Reducción de la absorción intestinal de fósforo - dieta pobre en fósforo
deficiencia de vitamina D
Agente de unión a fosfato
Síndromes de malabsorción: condiciones que impiden la absorción de nutrientes
Reducción de la reabsorción de fosfato renal (riñón)
Diabetes mellitus no diagnosticada o mal regulada
Anorexia prolongada, inanición o desnutrición
Dietas pobres en fosfatos o soluciones nutricionales intravenosas.
 

Diagnóstico
 

Su veterinario realizará un examen físico completo en su perro, teniendo en cuenta el historial de los síntomas que ha proporcionado y las posibles condiciones que podrían haber conducido a esta condición. Debido a que existen varias causas posibles para esta afección, es probable que su veterinario utilice el diagnóstico diferencial para determinar la prioridad del tratamiento. Este proceso está guiado por una inspección más profunda de los síntomas aparentes hacia afuera, descartando cada una de las causas más comunes hasta que se resuelva el trastorno correcto y se pueda tratar de manera apropiada. Se realizará un perfil sanguíneo completo, que incluye un perfil químico de sangre, un hemograma completo y un análisis de orina.