Encefalopatía hepática en perros

Encefalopatía hepática en perros

Encefalopatía hepática en perros
 

La encefalopatía hepática es un trastorno metabólico que afecta el sistema nervioso central. Se desarrolla secundaria a una enfermedad hepática (conocida como hepatopatía). Encefalopatía es el término médico para cualquier trastorno del cerebro, y hepático se refiere al hígado. La encefalopatía hepática es causada por una acumulación de amoníaco en el sistema debido a la incapacidad del hígado para liberar al cuerpo de la sustancia.

 

El hígado es la glándula más grande del cuerpo y desempeña una serie de funciones esenciales, incluida la producción de bilis (una sustancia fluida relacionada con la digestión de las grasas), la producción de albúmina (una proteína en el plasma de la sangre) y la desintoxicación. de drogas y otras sustancias químicas (como el amoníaco) en el cuerpo.

 

Una derivación portosistémica o anomalía vascular portosistémica es una afección en la que los vasos sanguíneos permiten que la sangre fluya de manera anormal entre la vena porta (la vena que normalmente transporta la sangre desde los órganos digestivos al hígado) y la circulación sanguínea del cuerpo sin filtrarse primero a través de la vena. hígado. Esta afección puede ser congénita (presente al nacer) o adquirida (una afección que se desarrolla en el futuro).

 

La derivación portosistémica congénita o la anomalía vascular portosistémica se heredan genéticamente en algunas razas y generalmente se presentan a una edad temprana. Con las formas adquiridas de esta enfermedad, los síntomas pueden ocurrir a cualquier edad.

 

Síntomas y tipos:
 

Dando vueltas, corriendo contra las paredes y actuando confundido después de las comidas.
Discapacidades de aprendizaje (difíciles de entrenar)
Pobreza (letargo) y / o somnolencia o somnolencia
Desorientación
Errante sin rumbo
Estimulación compulsiva
Cabeza presionando
Ceguera relacionada con la anomalía cerebral.
Convulsiones
Coma
Agresión repentina
Vocalizante
Falta de apetito
Aumento de la micción o falta de micción (incapacidad para orinar que se observa a menudo en perros machos)
Anulación frecuente de pequeños volúmenes.
Orina de color naranja-marrón (a menudo visto en perros machos)
Aumento de la sed
Salivación excesiva
Vómito
Diarrea
Retraso en el crecimiento
Recuperación prolongada de la sedación o anestesia.
Se puede producir una resolución temporal dramática de los signos con la terapia con antibióticos o lactulosa (un azúcar sintético)
 

Causas
 

Congénito (genéticamente adquirido)
La derivación portosistémica adquirida ocurre con enfermedades que pueden provocar presión arterial alta en la vena que transporta sangre desde los órganos digestivos al hígado, como ocurre con el daño progresivo y la cicatrización del hígado (cirrosis)
La insuficiencia hepática súbita (aguda) puede ser inducida por drogas, toxinas o infecciones
Alcalosis (niveles alcalinos en sangre altos)
Potasio bajo en sangre
Ciertos anestésicos y sedantes.
Metionina, tetraciclina y antihistamínicos.
Sangrado en el intestino
La transfusión predispone
Las infecciones
Estreñimiento
Pérdida muscular
 

 

 

Diagnóstico
 

Deberá proporcionar un historial completo de la salud de su perro, el inicio de los síntomas y cualquier información de antecedentes que tenga sobre la familia de su perro. Su veterinario realizará un examen físico completo en su perro, con exámenes estándar que incluyen un perfil químico de la sangre, un hemograma completo, un panel de electrolitos y un análisis de orina para descartar otras causas de enfermedad. Su veterinario usará el análisis de sangre para confirmar o descartar la función renal dañada.

 

Las imágenes de rayos X y ultrasonido le permitirán a su veterinario examinar visualmente el hígado. Su aparición cambiará en ciertos estados enfermos. Si este parece ser el caso, su veterinario puede tomar una muestra del hígado por aspiración o biopsia para llegar a un diagnóstico concluyente.