Inflamación hepática (supurativa) en perros

Inflamación hepática (supurativa) en perros

Hepatitis, absceso hepático y supurativo en perros
 

La inflamación del hígado se conoce como hepatitis. En ocasiones, las infecciones bacterianas que afectan al hígado pueden implicar la formación de abscesos que contienen pus. También puede acompañar a la inflamación del conducto biliar, la presencia de cálculos en la vesícula biliar, manchas necróticas (tejido muerto) del hígado y la formación de muchos abscesos pequeños.

Los abscesos únicos pueden estar presentes debido a un tumor que se infecta con el tiempo. Los abscesos hepáticos son más comunes en perros mayores y pacientes con diabetes.

 

Síntomas y tipos
 

Fiebre
Debilidad
Letargo
Vomitando
Diarrea
Pérdida de peso
Aumento de la producción de orina (poliuria)
Aumento de la sed (polidipsia) y consumo de agua
Temblor
Dolor abdominal
Deshidración
Distensión abdominal
Piel amarillenta (ictericia)
Aumento de la frecuencia cardíaca, aumento de la respiración en algunos animales
Colapso repentino
 

Causas
 

Obstrucción del conducto biliar
Infección que viaja desde otro sitio del cuerpo al hígado
Heridas que penetran profundamente en el hígado
Complicaciones de la biopsia hepática
Sistema inmunitario débil (o trastornos mediados por el sistema inmune)
Tumor de hígado
Enfermedad de hígado o páncreas preexistente
 

 

Diagnóstico
 

Se realizarán pruebas de laboratorio de rutina, que incluyen hemograma completo, perfil bioquímico y análisis de orina, después de que su veterinario registre un historial detallado y realice un examen físico completo de su perro. Los resultados de estas pruebas son informativos, especialmente en la identificación de posibles infecciones. Por ejemplo, un aumento de glóbulos blancos (leucocitosis), niveles anormalmente bajos de plaquetas (células involucradas en la coagulación de la sangre) y anemia pueden ser evidentes en las pruebas de sangre. El perfil bioquímico, mientras tanto, puede indicar niveles anormalmente altos de enzimas hepáticas y niveles anormalmente bajos de glucosa (hipoglucemia). Y los estudios radiográficos y ecográficos pueden revelar un agrandamiento del hígado y son esenciales para detectar la presencia de masa (s) y absceso (s).

 

Además, se puede tomar una pequeña muestra del área afectada a través de una aguja especial y procesarla más para ver el tipo de infección. Su veterinario cultivará la muestra para identificar el tipo de infección bacteriana, que ayuda a encontrar el antibiótico más adecuado para la infección en su perro. Si se aislan las bacterias, se llevarán a cabo pruebas de cultivo y sensibilidad para encontrar el tipo de bacteria involucrada y los tipos de antibióticos a los que estas bacterias son sensibles.

 

Tratamiento
 

En el caso de una infección grave, es posible que su perro deba ser hospitalizado para cuidados intensivos y tratamiento. Los líquidos intravenosos se inician junto con los antibióticos para cubrir los déficits de líquidos y la infección, respectivamente. Su veterinario también puede decidir drenar el absceso para ayudar a la resolución de la infección. El drenaje del absceso se puede llevar a cabo bajo guía ecográfica, aunque en algunos perros, se puede requerir cirugía abdominal.

 

Además, el veterinario puede pasar un pequeño tubo hacia el área infectada, dejando un extremo afuera para ayudar en el drenaje continuo del material de pus. Este tubo se puede quitar una vez que el drenaje del material se detiene y la infección se resuelve.

 

Durante el tratamiento, su veterinario controlará la temperatura corporal, las enzimas hepáticas, el número de glóbulos blancos (para ver el estado de la infección) y evaluará el hígado con ultrasonido.

 

Vivir y administrar
 

Siga las pautas dadas por su veterinario. Llame a su veterinario si observa algún síntoma adverso en su perro. Es posible que deba controlar la temperatura de su perro a diario y registrarla para que su veterinario vea el progreso del tratamiento. Se requiere una buena administración de la dieta y descanso para su perro durante el período de recuperación. El diagnóstico y el tratamiento oportuno suelen resolver el problema en la mayoría de los casos.