Cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular) en perros

Cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular) en perros

Carcinoma hepatocelular en perros
El carcinoma hepatocelular describe un tumor maligno de los tejidos epiteliales del hígado (el tejido que recubre las cavidades y superficies de las estructuras corporales, en este caso el hígado). Este tipo de tumor es menos común que los tumores hepáticos benignos en perros, pero representa más del 50 por ciento de todos los tipos de tumores hepáticos malignos combinados. Las formas extrahepáticas (fuera del hígado) ocurren muy raramente en perros. No hay predisposiciones de raza, pero los perros afectados son en promedio mayores de diez años y tienden a ser hombres.

 

Síntomas
 

Los siguientes síntomas generalmente están ausentes hasta que la enfermedad alcanza una etapa avanzada:

Letargo
Debilidad
Pérdida de apetito (anorexia)
Pérdida de peso
Polidipsia (sed excesiva)
Diarrea
Vomitando
Hepatomegalia (hígado agrandado con tamaño desigual); precede al desarrollo de signos clínicos manifiestos
Hemorragia abdominal
 

Causas
 

Desconocido
Puede estar asociado con inflamación crónica o hepatotoxicidad (daño hepático causado por productos químicos)
Toxinas
 
Diagnóstico
 

Su veterinario realizará un examen físico minucioso de su perro, que incluirá un perfil sanguíneo completo, un perfil químico de sangre, un hemograma completo, un análisis de orina y un panel de electrolitos. Se realizará un estudio microscópico del líquido extraído del hígado mediante aguja para detectar la displasia (un cambio precanceroso en las células y los tejidos) y las características malignas manifiestas de la diseminación celular cancerosa. Ocasionalmente, el único hallazgo del estudio es la presencia de células necróticas (muertas) en el hígado. Se deberá realizar una biopsia hepática para hacer un diagnóstico concluyente. Esto requerirá que su veterinario extirpe quirúrgicamente una muestra de tejido hepático para análisis de laboratorio. No se recomienda una biopsia con aguja.

 

Las imágenes de diagnóstico pueden incluir radiografía abdominal para localizar el tumor e imágenes de rayos X del tórax para verificar la presencia de metástasis en los pulmones.

 

Tratamiento
 

El tratamiento se administrará de forma ambulatoria, a menos que la intervención quirúrgica requiera cuidados críticos postoperatorios durante la recuperación, o los tumores hemorrágicos requieren la transfusión de componentes sanguíneos o transfusiones de sangre completa. Su veterinario puede consultar a un oncólogo veterinario para obtener ayuda.

 

Se recomienda la extirpación quirúrgica del tumor cuando sea posible, y con frecuencia es más exitoso cuando el tumor es masivo y está localizado de forma singular. Hasta el 75 por ciento del hígado puede extirparse quirúrgicamente sin una pérdida pronunciada de la función. Sin embargo, las formas nodulares y dispersas (difusas) a menudo no son buenas candidatas para la cirugía. No se recomienda la quimioterapia, ya que no se ha encontrado que tenga éxito en el tratamiento del cáncer de hígado.

 

Vivir y administrar
 

Su veterinario programará exámenes de seguimiento para la palpación abdominal y para evaluar la recurrencia cada 2 a 4 meses. Las ecografías abdominales se repetirán cada 2-4 meses durante el primer año, y se verificarán las enzimas hepáticas. Desafortunadamente, esto a menudo es un cáncer maligno y el pronóstico es malo. Incluso sin metástasis, la supervivencia después de la cirugía generalmente es menos de tres meses. Sin embargo, el pronóstico final dependerá del grado de invasión tumoral, la cantidad de tumor que se puede extirpar con éxito y si se ha diseminado al cuerpo. La tasa de metástasis en los perros afectados puede ser tan alta como 60 por ciento, más comúnmente a los pulmones, los ganglios linfáticos, los riñones, los intestinos, el cerebro y el bazo.