Infección bacteriana (tularemia) en perros

Infección bacteriana (tularemia) en perros

Francisella tularensis en perros
 

La tularemia es una enfermedad bacteriana zoonótica que ocasionalmente se observa en perros. Se asocia con múltiples especies animales, incluidos los humanos, y puede adquirirse a través del contacto con animales infectados. También se conoce comúnmente como fiebre del conejo por su modo de transmisión, incluso cuando puede infectar a varios tipos de animales y transmitirse a través de cualquier animal infectado, como tal, la bacteria también se puede adquirir por ingestión de agua contaminada, o por contacto con suelo infectado. , donde el organismo puede permanecer en estado infeccioso durante varios meses.

 

La infección a menudo es causada por la ingestión de tejido de mamíferos infectados, como cuando un perro caza un pequeño animal, ave o reptil, a través del agua, o por garrapatas, ácaros, pulgas o picaduras de mosquitos, todos los cuales pueden transportar y transmitir el bacterias. La bacteria también puede infectar a un perro a través de su piel o al ingresar a sus vías respiratorias, ojos o sistema gastrointestinal.

 

La tularemia se encuentra en gran parte del mundo, incluida Europa continental, Japón y China, y en la Unión Soviética. En los Estados Unidos, es más común en Arkansas y Missouri, aunque se puede encontrar en la mayor parte de los EE. UU. También tiende a tener una mayor incidencia estacional, siendo de mayo a agosto un momento de mayor riesgo. También se observa un aumento durante la temporada de caza de conejos en invierno, en áreas donde esta es una práctica común.

 

Uno de los vectores de comunicación más comunes de la bacteria F. tularensis es la garrapata, que incluye la garrapata del perro estadounidense, la garrapata Lone Star y la garrapata de la montaña Rocky Mountain, junto con otros tipos de garrapatas.

 

Síntomas y tipos
 

Fiebre repentina
Letargo
Deshidración
Falta de apetito (anorexia)
Agrandamiento de los ganglios linfáticos
Abdomen tierno
Agrandamiento del bazo o el hígado
Manchas blancas o úlceras en la lengua
Ictericia: puede estar indicada por ojos amarillos
 

Causas
 

Infección bacteriana (Francisella)
Contacto con una fuente infectada
 

Diagnóstico
 

Tendrá que darle a su veterinario un historial completo de la salud de su perro y las actividades recientes, incluida una historia reciente de abordajes, salidas, viajes, picaduras de garrapatas y experiencias con otros animales o con plagas.

 

Su veterinario realizará un examen físico completo en su perro. El trabajo de laboratorio estándar incluirá un perfil químico sanguíneo, un hemograma completo, un panel de electrolitos y un análisis de orina. Si F. tularensis está presente, los resultados del conteo sanguíneo completo pueden mostrar un aumento sensible en los glóbulos blancos (WBC), pero este no es siempre el caso. Las pruebas también pueden mostrar niveles de plaquetas inferiores a los normales (trombocitopenia), las células que ayudan en la coagulación de la sangre.

 

El perfil bioquímico puede revelar niveles anormalmente altos de bilirrubina (hiperbilirrubinemia) y niveles de sodio y glucosa inferiores a lo normal en la sangre. Si los análisis de sangre revelan altos niveles de bilirrubina, el pigmento amarillo anaranjado que se encuentra en la bilis, esto puede indicar que está ocurriendo daño hepático. Esta condición se caracteriza comúnmente por síntomas de ictericia. El análisis de orina también puede revelar niveles altos de bilirrubina y sangre en la orina.

 

 

Su veterinario puede necesitar la asistencia de un servicio de laboratorio especializado para el diagnóstico confirmatorio. En algunos casos, el diagnóstico no es tan obvio y habrá que tomar muestras para enviarlas a pruebas de cultivo: crecimiento controlado en un entorno de laboratorio para definir el organismo causal.

 

Los métodos moleculares, como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), un método que distingue la presencia de enfermedades en función de su código genético, están disponibles en los laboratorios de referencia. El microbiólogo debe ser informado cuando se sospecha tularemia porque F. tularensis requiere medios especiales para el cultivo, como carbón tamponado y extracto de levadura (BCYE). No se puede aislar en los medios de cultivo de rutina debido a la necesidad de donantes del grupo sulfhidrilo (como la cisteína). Las pruebas serológicas (detección de anticuerpos en el suero de los pacientes) están disponibles y son ampliamente utilizadas. La reactividad cruzada con brucella puede confundir la interpretación de los resultados y, por esta razón, el diagnóstico no debe basarse únicamente en la serología.

Tratamiento
 

El tratamiento temprano es el pilar de la resolución exitosa y la cura de los síntomas. Una alta tasa de muertes es común en pacientes que no reciben tratamiento temprano. Su veterinario prescribirá antibióticos para controlar la infección y sus síntomas relacionados. Su perro puede necesitar terapia con antibióticos durante varios días para una resolución completa de los síntomas.

 

Vivir y administrar
 

El pronóstico general es pobre, especialmente en animales que no reciben tratamiento temprano en el curso de la enfermedad.

 

Como se mencionó anteriormente, F. tularensis es una infección zoonótica, lo que significa que se puede pasar de una especie a otra. Si su perro está infectado con esta bacteria, deberá tomar precauciones especiales para protegerse de una infección. La bacteria penetra con mayor frecuencia en el cuerpo a través de la piel y las membranas mucosas dañadas, o por inhalación. Los humanos son más propensos a adquirir la infección por la picadura de garrapatas y, en algunos casos, simplemente al manipular un animal infectado. La tularemia también se puede adquirir por inhalación. En algunos casos, se sabe que ocurrió durante el proceso de aseo con perros, y los cazadores corren un mayor riesgo de contraer esta enfermedad debido a la posibilidad de inhalar la bacteria durante el proceso de desollado. Ingerir el agua, el suelo o la comida infectada que se ha contaminado también puede causar infección. En algunos otros casos, se contrajo al inhalar partículas de un conejo infectado u otro roedor pequeño que se molió en un cortacésped.

 

F. tularensis es una bacteria intracelular, lo que significa que es capaz de vivir parasitariamente dentro de las células del huésped. Infecta principalmente a los macrófagos, un tipo de glóbulo blanco, evitando así la respuesta del sistema inmune para destruirlo. El curso de la enfermedad depende de la capacidad del organismo para propagarse a múltiples sistemas de órganos, incluidos los pulmones, el hígado, el bazo y el sistema linfático.