Hernia perineal en perros

Hernia perineal en perros

Cuando los pacientes del diafragma médico de un animal no estén cubiertos, pueden desarrollar una hernia que cause una gran cantidad de dolor y malestar. Una hernia del área perineal es más común en perros que en gatos, y en hombres en lugar de en mujeres. El tratamiento a menudo implica cirugía y luego medicamentos recetados para aliviar el dolor del animal.

 

Síntomas y tipos
 

Los síntomas pueden incluir hinchazón del área perineal, protrusión de la pelvis o las áreas circundantes, y la incapacidad para controlar los intestinos.

 

Mientras que la hernia del diafragma pélvico puede desarrollarse en cualquier raza de animal, son mucho más comunes en las siguientes razas:

 

pekinés
Boston Terrier
Welsh Corgi
Perro tejonero
Boxer
Kelpie
Collie
Viejo perro pastor inglés
 

Una hernia de la región perineal es más común en los animales más viejos que en los más jóvenes que la región del cuerpo del animal se debilita con el tiempo. No se entiende completamente por qué esta región en particular del cuerpo de un animal se debilita, pero sí cree que las hormonas pueden ser un factor. Otra causa subyacente de este tipo de hernia es la enfermedad prostática o el cáncer. Otras causas posibles incluyen enfermedad colorrectal y atrofia de la pelvis.

 

Diagnóstico
 

Un examen rectal del animal puede identificar varias causas posibles de la hernia diafragmática, la enfermedad del tórax anal y la inflamación del tracto urinario. Los rayos X y los ultrasonidos también se usan para menudo para la zona dañada. Esto garantiza que no haya más causas subyacentes que el problema y permita que el veterinario vea el área interna que rodea la hernia.

 

Tratamiento

 

La cirugía a menudo se recomienda para reparar el daño de la hernia, pero solo para animales que se encuentran en condición estable. Después de la cirugía, el recto es muy sensible y los laxantes, los ablandadores de las heces y los enemas pueden ayudar a no mantener la consistencia de las heces, sino también a mejorar la comodidad del animal al defecar.

 

Vivir y administrar
 

Hay una alta incidencia de infección asociada con este tipo de cirugía, por lo que se necesita una atención extrema a la recuperación después. Las complicaciones quirúrgicas pueden incluir infección, incontinencia fecal, recurrencia y parálisis total o parcial de las terminaciones nerviosas que rodean el sitio quirúrgico.

 

Prevención
 

Esta enfermedad es extremadamente rara en perros que están castrados, por lo que la castración completa es una medida preventiva. No se conocen otros medios de prevención actualmente.