Cáncer Canino: Leucemia Linfoide

Cáncer Canino: Leucemia Linfoide

Descripción

La leucemia linfoide es el resultado de una sobreabundancia de glóbulos blancos neoplásicos (linfocitos) en la sangre periférica. Estos linfocitos generalmente se desarrollan a partir de la médula ósea, pero a veces también se desarrollan en el bazo.

La leucemia linfocítica es más frecuente que las enfermedades no linfocíticas y otras enfermedades mieloproliferativas (un grupo de enfermedades generalmente neoplásicas que se relacionan histogenéticamente. Estas son leucemias granulocíticas, leucemias mielomonocíticas, policitemia vera y mielofibroeritroleucemia).

Existen principalmente 2 tipos de leucemia linfoide: leucemia linfoide aguda y leucemia linfoide crónica. Por "crónica" nos referimos a que la enfermedad ha continuado durante un período prolongado de tiempo y por "aguda" nos referimos a que la enfermedad se ha desarrollado repentinamente.

La leucemia linfoide aguda es altamente proliferativa por naturaleza. Se origina en la médula ósea y se metastatiza en el bazo, el hígado, el torrente sanguíneo, el sistema nervioso, los huesos, los ganglios linfáticos y el tracto gastrointestinal.

La leucemia linfoide crónica afecta la médula ósea y da como resultado la producción insuficiente de otras células sanguíneas necesarias para combatir inflamaciones, alergias e infecciones. Aunque la elevación de los linfocitos es el indicador más importante para la leucemia linfoide, el bajo número de glóbulos blancos en las etapas iniciales hace que el proceso de diagnóstico sea extremadamente difícil. Los signos clínicos pueden incluir anemia, trombocitopenia (relativamente pocas plaquetas en la sangre) y neutropenia (presencia de un número anormalmente bajo de un tipo de glóbulos blancos llamados neutrófilos).

Un informe indicó que los pastores alemanes y los perros machos tienen predilección por la enfermedad y que la edad media es de 5,5 años. La leucemia linfoide crónica, por otro lado, es menos proliferativa. Estas células cancerosas apenas pueden diferenciarse de los linfocitos pequeños normales.

La vida útil prolongada de los linfocitos da como resultado la acumulación de estas células. En la leucemia linfoide crónica de células B, donde los linfocitos juegan un papel clave en la respuesta inmune humoral (inmunidad mediada por anticuerpos secretados producidos en las células B), la médula se invade con linfocitos maduros. Sin embargo, la infiltración es mucho menor en comparación con la leucemia linfoide aguda. Los linfocitos de células T, por otro lado, se desarrollan en el bazo y la médula ósea. Los síntomas pueden incluir anemia leve y los granulocitos (los glóbulos blancos se caracterizan por y las plaquetas pueden estar levemente reducidas.

Esplenomegalia (agrandamiento del bazo) y linfadenopatía (ganglios linfáticos inflamados) también pueden estar presentes. Sin embargo, a pesar de ser de naturaleza cancerosa, estas células bien diferenciado. Síndromes paraneoplásicos como gammapatías monoclonales (globulina gamma elevada, anemia hemolítica mediada inmunológicamente (afección en la que el sistema inmunitario del cuerpo ataca sus propios glóbulos rojos), asplasia pura de sangre roja (tipo de anemia que afecta a los precursores de los glóbulos rojos) y a veces puede haber hipercalcemia (nivel elevado de calcio en la sangre).

Síntomas

Además de los mencionados anteriormente, otros signos clínicos para la leucemia linfoide aguda pueden incluir anorexia, pérdida de peso, poliuria (ganas de orinar con frecuencia), polidipsia (aumento de la sed) y letargo. Pero en el caso de la leucemia linfoide crónica, los síntomas pueden estar ausentes, aunque algunos dueños de perros han informado de letargo y disminución del apetito.

También se pueden observar linfadenopatía leve y esplenomegalia.

Pruebas diagnósticas

Para diagnosticar cualquier tipo de cáncer, es muy importante comprender su historia, morfología celular e inmunohistoquímica. Esto se aplica también a la leucemia linfoide. Además de esto, también es importante contar con información adecuada sobre el subconjunto de linfocitos en perros sanos porque la expansión de este sería un marcador de leucemia linfoide en perros.

Otros exámenes incluyen el examen de sangre periférica (sangre circulante) y médula ósea. Si no se puede obtener suficiente médula ósea por aspiración, se realiza una biopsia de médula ósea.

En la leucemia linfoide aguda, la médula ósea es obliterada por la abundancia excesiva de linfoblastos (células inmaduras que se diferencian para formar linfocitos maduros).

Tratamiento

Leucemia linfoblástica aguda

Se necesita una terapia agresiva para restaurar la hemastopoyesis (crecimiento de las células sanguíneas) porque la leucemia linfoblástica aguda causa la compresión completa de la médula ósea. Esta enfermedad no es susceptible de cirugía. Por lo tanto, la quimioterapia es el único tratamiento de elección. Sin embargo, no se han desarrollado protocolos eficaces en el campo de la medicina veterinaria.

Los perros son tratados principalmente con protocolos basados ​​en CHOP que consisten en ciclofosfamida, hidroxidaunorrubicina (Adriamicina), oncovina (vincristina) y prednisona / prednisolona. Sin embargo, se cree que con la adición de doxorrubicina y L-asparaginasa el resultado mejoraría considerablemente.

Leucemia linfocítica crónica

Debido a la baja velocidad de progresión, la leucemia linfocítica crónica se trata mejor con observación que con cualquier terapia activa. El tratamiento se inicia solo si se encuentra que el animal es anémico o trombocitopénico y muestra síntomas de linfadenopatía o hepatoesplenomegalia o si hay una sobreabundancia de WBC. El fármaco más comúnmente administrado es el clorambucil. La dosificación varía de acuerdo con el grado de remisión. Sin embargo, si el clorambucilo no proporciona los resultados deseados, la única opción disponible es la quimioterapia de combinación que consiste en l-asparaginasa, lomustina y prednisona.

Pronóstico

El pronóstico para la leucemia linfoide aguda es reservado. Un informe indicó que 21 perros tratados con vincristina y prednisona mostraron una tasa de supervivencia media de 120 días, mientras que los que tenían leucemia linfocítica observada mostraron una mediana de supervivencia de 2 años. En otro estudio, los perros tratados con una combinación de vincristina, prednisona y clorrambucil mostraron una mediana de supervivencia de 12 meses. Sin embargo, en el mismo estudio, 30% de los perros mostraron una mediana de supervivencia de 2 años también.