¿Pueden los perros enseñar a los niños la responsabilidad?

Los perros nos ayudan a mantenernos en forma, nos hacen compañía y ofrecer amor y compañía incondicionales. Las familias con niños tienen otra razón más para tener un perro.

 

Pero, ¿qué dicen los expertos? ¿Pueden los perros realmente enseñar a los niños la responsabilidad? Abrumadoramente, la respuesta es sí, siempre que se haga de la manera correcta.

 

Crear tareas apropiadas para la edad
 

Los niños mayores y los adolescentes pueden hacer más que los niños más pequeños, pero incluso los más pequeños pueden ayudar.

 

Los niños pequeños pueden ...

Ayuda a secar el plato de la cena del perro después de lavarlo.
 
Alerta cuando el recipiente de agua del perro necesita ser rellenado.
 
Ayuda a cepillar al perro. Mantenga el pincel junto, u obtenga un pincel "tamaño infantil" y muéstreles cómo cepillarse suavemente.
 

Los niños mayores pueden ...

Ayuda a alimentar al perro. Pídale a su hijo que llene el tazón con una cantidad de comida previamente medida. No permita que el niño deje el tazón a menos que esté seguro de que el perro no tiene problemas de agresión alimentaria.
 
Ayuda a guardar los juguetes del perro al final del día.
 
Ejercita al perro. Jugar a buscar, correr o dar vueltas les dará a los perros y a los niños ejercicio, y fortalecerá el vínculo entre ellos.
 
Entrena al perro. Intente llevar a cabo una clase de entrenamiento para perros con su hijo, o busque una clase de entrenamiento para perros para niños.
 
Pasear al perro. Asegúrese de que sepan cómo enganchar la correa en el collar de forma segura, y que el perro escuche sus órdenes. Y, por supuesto, asegúrese de que tengan suficientes bolsas de caca y que siempre las usen.
 

Educar y alentar
 

Enséñales a pensar como un perro: Los niños necesitan saber más que solo el qué y el cómo, también necesitan saber el porqué. Explíquele a su hijo que un perro es una criatura viviente que respira, como ellos, y que

Tiene los mismos tipos de necesidades físicas y emocionales. Ayude a su hijo a identificarse con la mascota y la importancia de satisfacer esas necesidades.

 

Sea un modelo a seguir: incluso el niño más responsable comete errores y, en última instancia, es tarea del adulto asegurarse de que el perro reciba la atención adecuada. Estos momentos también pueden ser educativos. Pregúntele al niño por qué no alimentaron o caminaron al perro, y luego pídales que piensen cómo podría haber afectado al perro. Elaboren un plan juntos para saber cómo mejorar la próxima vez. Los padres, deben estar dispuestos a enseñar y, a menudo, la forma en que los niños aprenden es mediante el ejemplo. Los padres deben estar dispuestos a mostrarle al niño lo que implica el cuidado adecuado de un perro, y luego recordarlo cariñosamente una y otra vez, en parte con palabras, pero a menudo acompañado de intervenir para garantizar que se cuide adecuadamente.

 

Hazlo un privilegio, no una tarea
 

Un niño puede sentirse molesto si le dan trabajos que no quiere o no entiende. Un niño renuente puede responder bien a compartir trabajos con un padre. Cuando lo ayuden, brinde comentarios entusiastas. Deje que el niño sepa cuánto usted y el perro aprecian su ayuda. Deje tiempo después de las tareas domésticas para jugar o entrenar con el perro.

 

Otra idea es permitir que el niño elija de qué tareas de cuidado serán responsables: alimentar, caminar, arreglarse o ejercitar al perro. Permitir que el niño elija les da una verdadera "propiedad" de esa tarea y los alentará a seguir adelante.

 

Muestre al niño cómo sus acciones ayudan al perro manteniéndolo saludable, manteniendo su pelaje liso y brillante, o aprendiendo un nuevo truco. Celebre sus logros y ayúdelos a comprender que hay consecuencias si no hacen lo que acordaron hacer. Nunca hagas que cuidar a la mascota sea un castigo; debería ser una experiencia gratificante tanto para el niño como para el perro.

 

Perros y niños: enseñanza de la responsabilidad, para la vida
 

Los niños que cuidan a los perros aprenden cómo se siente tener a una criatura viviente dependiendo de ellos, y eso les enseña la responsabilidad de una manera que muy poco puede hacer. Cuidar a un perro crea una sensación de empatía y respeto por la vida. Enseña el compromiso y la coherencia, y construye confianza en sí mismo. Su aliento, junto con la gratitud del perro, le creará una sensación duradera de autoestima que seguirá al niño a lo largo de la vida.