Parvovirus Canino (Parvo)

Si una onza de prevención vale una libra de cura, en el caso del parvovirus canino, vale la pena, bueno, todo, ya que no hay cura. Los perros capturan el parvovirus canino, comúnmente llamado "parvo", de perros infectados o heces, y si no se trata, significa una muerte casi segura. Los signos de parvo se confunden fácilmente con los de simple angustia gastrointestinal e incluyen cansancio, vómitos y diarrea. Una vez que un perro está infectado por el virus, debe seguir su curso, y el tratamiento se limita a la atención de apoyo: hospitalización, líquidos intravenosos, medicamentos contra el vómito y la diarrea y antibióticos para prevenir otras infecciones. Con el tratamiento adecuado, los perros pueden sobrevivir, pero sin él, la tasa de mortalidad puede superar el 90 por ciento.

Resumen
Parvo es una enfermedad mortal causada por el virus del parvovirus canino tipo 2 (CPV-2). El virus ataca el tracto gastrointestinal y el sistema inmune de cachorros y perros. También puede atacar el corazón de cachorros muy jóvenes.

CPV-2 es altamente contagioso. Se propaga a través del contacto directo con perros infectados o heces infectadas. Es fácil de llevar en las manos, platos de comida, correas, zapatos, etc. El virus en sí es resistente. Es muy estable en el medio ambiente y puede sobrevivir durante más de un año en las condiciones adecuadas (lejos de la luz solar y los desinfectantes adecuados).

Aunque hasta del 85 al 90 por ciento de los perros tratados pueden sobrevivir, la enfermedad requiere una amplia atención de apoyo del paciente y puede ser costosa de tratar. En perros sin tratamiento, la tasa de mortalidad puede exceder el 90 por ciento.

Señales e identificación
Los signos de infección con CPV-2 incluyen:

Letargo (cansancio)
Pérdida de apetito
Fiebre
Vomitando
Diarrea severa (a menudo sangrienta)
Desafortunadamente, estos signos pueden confundirse (al comienzo de la infección, especialmente) con una gastroenteritis simple, lo que a menudo hace que los dueños demoren el tratamiento hasta que los perros se deshidratan de manera devastadora. Mientras tanto, otros perros en el hogar pueden haberse infectado.


La gravedad de la infección por parvovirus varía ampliamente. En muchos casos, especialmente entre cachorros muy jóvenes, la muerte puede ocurrir en dos o tres días.

En algunos casos especialmente graves, puede producirse una obstrucción intestinal como resultado del aumento de la motilidad intestinal durante el proceso de la enfermedad. Este tipo de obstrucción, llamada intususcepción, se produce cuando el intestino se "telescopía" sobre sí mismo. Esto es potencialmente mortal en sí mismo.


Los veterinarios hacen sus diagnósticos basados ​​en la historia, signos de enfermedad, examen físico y pruebas de laboratorio realizadas en sangre y heces.

Razas Afectadas
Lamentablemente, el parvovirus no conoce límites de raza. Los perros de todas las razas son susceptibles.

Tratamiento
El tratamiento se limita a la atención de apoyo: suministro de líquidos, administración de medicamentos para reducir el vómito y la diarrea, y administración de antibióticos para prevenir infecciones secundarias. En casos de intususcepción, se requiere cirugía.

Prevención
Debido a la prevalencia de la enfermedad y su gravedad, la vacuna CPV-2 es considerada una vacuna esencial (esencial) por la medicina veterinaria organizada, lo que significa que todos los perros deben estar protegidos de esta enfermedad. La vacunación previene de manera segura y efectiva la enfermedad asociada con la infección por CPV-2. La vacuna CPV-2 generalmente se administra en una vacuna combinada que también protege contra otras enfermedades graves, como el moquillo canino y el adenovirus-2 canino.

En general, todos los cachorros deben recibir un mínimo de tres dosis entre las 6 y las 16 semanas de edad, seguidos de un refuerzo un año después de la última dosis. A partir de entonces, las vacunaciones de refuerzo se administran de uno a tres años.


Los perros infectados deben mantenerse aislados de otros perros hasta que se hayan recuperado y ya no estén perdiendo (diseminando) el virus. El medio ambiente, los tazones, etc. deben desinfectarse con una solución diluida de lejía, que mata el virus.

Todos los cachorros deben mantenerse alejados de otros perros, parques para perros, peluqueros y tiendas de mascotas hasta que la serie de vacunación del cachorro se haya completado. La socialización con otros perros debe limitarse a perros sanos cuyo estado de vacunación es bien conocido.