Mielopatía – Paresis / Parálisis en gatos

Mielopatía – Paresis / Parálisis en gatos

Mielopatía – Paresis / Parálisis en gatos
 

La mielopatía se refiere a cualquier enfermedad que afecta la médula espinal. Dependiendo de la gravedad y la ubicación de la enfermedad, puede causar debilidad (paresis) o pérdida completa de movimientos voluntarios (parálisis). La parálisis o la parálisis pueden afectar las cuatro extremidades del gato (teraparesis / plegia), las extremidades posteriores (para-), las extremidades delanteras (hemi-) o solo una extremidad (mono).

 

Síntomas y tipos
 

La gravedad y el alcance de la enfermedad de la médula espinal, como se mencionó anteriormente, determinarán qué tan grave es la debilidad y la parálisis. Sin embargo, los estímulos externos también aumentarán los efectos. Tales síntomas incluyen:

 

Movimientos descoordinados
Pérdida de masa muscular.
Disminución de la tensión muscular (Hypotonus).
Aumento de la tensión de los músculos (Hypertonus).
Movimientos intestinales y problemas para orinar (incontinencia fecal y urinaria, respectivamente)
 

Causas
 

Heredado
Deficiencia de suministro de sangre (isquemia)
Tumor (s) neoplásico (s): linfoma, meningiomas, tumores histiocíticos, etc.
Inflamatoria e infecciosa: meningomielitis bacteriana, Cryptococcus neoformans, FeLV
Traumático: secundario a heridas por mordedura, fracturas vertebrales o enfermedad del disco intervertebral
 

Diagnóstico
 

Deberá proporcionar un historial completo de la salud de su gato a su veterinario, incluida la aparición y la naturaleza de los síntomas. Luego realizará un examen físico completo, así como un hemograma completo, un perfil bioquímico y un análisis de orina, cuyos resultados generalmente están dentro de los rangos normales. Su veterinario también examinará al gato para detectar varias enfermedades infecciosas como el Virus de la Leucemia Felina (FeLV) y el Virus de Inmunodeficiencia Felina (FIV).

 

Para una evaluación adicional, el veterinario puede realizar una tomografía computarizada, una resonancia magnética (IRM) y rayos X en la columna vertebral, que a menudo revelan problemas subyacentes como fracturas, inflamación y tumores. Mientras tanto, una muestra de líquido cefalorraquídeo, un líquido protector y nutritivo que circula alrededor del cerebro y la médula espinal, puede enviarse a un laboratorio para detectar organismos infecciosos.