Gato con dificultades para respirar

Gato con dificultades para respirar

Si su gato tiene dificultades para respirar, esto es lo que puede esperar que suceda a continuación.

 

Medicamentos: su veterinario puede recetar cualquiera de varios medicamentos (por ejemplo, broncodilatadores o diuréticos) dependiendo de la causa subyacente de la dificultad respiratoria de su gato.
 

Cirugía: en algunos casos pueden ser necesarios procedimientos quirúrgicos, como los que drenan el líquido alrededor de los pulmones.
 

Dieta: se pueden prescribir dietas especiales, especialmente si las enfermedades del corazón son la causa de los problemas respiratorios de un gato.
 

Qué esperar en la oficina del veterinario
 

Cuando los gatos tienen problemas graves para respirar, los veterinarios primero realizarán los procedimientos necesarios para estabilizar su condición. Por ejemplo, su gato puede recibir oxígeno suplementario o someterse a una punción en el pecho si el líquido dentro de la cavidad torácica está dificultando la expansión de los pulmones.

 

Una vez que la condición de su gato esté estable, el veterinario deberá determinar qué enfermedad o trastorno está dificultando la respiración de su gato. Comenzará con un examen físico y un historial de salud completo, seguido a menudo por una combinación de pruebas de diagnóstico. Las posibilidades incluyen:

 

Un panel de química sanguínea.
Conteo completo de células sanguíneas
Serología para descartar varias enfermedades infecciosas.
Radiografías de tórax
Ecocardiografía (una ecografía del corazón)
Medición de la presión arterial.
Un electrocardiograma (ECG)
Un examen de muestras de líquidos tomadas de las vías respiratorias o alrededor de los pulmones.
 

El tratamiento adecuado dependerá de los resultados de estas pruebas y del diagnóstico final. Algunos de los trastornos más comunes que dificultan la respiración de los gatos incluyen:

 

Asma: se pueden administrar medicamentos que disminuyen la inflamación (por ejemplo, fluticasona o prednisolona) y dilatan las vías aéreas (por ejemplo, albuterol o terbutalina), idealmente por inhalación para reducir los efectos secundarios, pero también sistémicamente si es necesario.

 

Enfermedad del corazón: los veterinarios generalmente recetan una combinación de medicamentos que hacen que el corazón bombee de manera más eficiente, normalicen la presión arterial y reduzcan la acumulación anormal de líquido (por ejemplo, pimobendan, enalapril o furosemida).

 

Infecciones: los virus, las bacterias, los hongos y los parásitos pueden infectar el tracto respiratorio superior de un gato, el tejido pulmonar (neumonía), las vías respiratorias (bronquitis) o una combinación de ellas (por ejemplo, bronconeumonía). Los antibióticos son efectivos solo contra las bacterias, no pueden usarse para tratar infecciones no bacterianas. Hay medicamentos disponibles que funcionan contra algunos tipos de hongos y parásitos, pero no otros (por ejemplo, la enfermedad del gusano del corazón felino). Algunos virus seguirán su curso, mientras que otros pueden conducir a una mala salud permanente y, a veces, a la muerte.

 

Cáncer: el pulmón y otros tipos de cáncer pueden dificultar la respiración de los gatos. El tratamiento puede incluir cirugía, quimioterapia, radiación o terapia paliativa.

 

Trauma: las lesiones pueden provocar sangrado en o alrededor de los pulmones, costillas rotas, pulmones colapsados ​​y más. Descanso, alivio del dolor, atención sintomática / de apoyo (por ejemplo, transfusiones de sangre y terapia con oxígeno), y algunas veces la cirugía es necesaria para que un gato se recupere.

 

Derrame pleural: se puede acumular líquido (sangre, linfa, pus, etc.) o gas alrededor de los pulmones y se debe extraer mediante una punción en el tórax, la colocación de una sonda torácica o una cirugía.

 

Obstrucciones: el material extraño que se encuentra dentro de las vías respiratorias puede dificultar la respiración de los gatos y debe retirarse quirúrgicamente o con un endoscopio. Algunos gatos de cara plana sufren de síndrome braquicefálico, que puede obstruir la respiración y puede necesitar ser corregido quirúrgicamente.